martes 11 de diciembre de 2007

De la Selva del Perú


Dicen que los habitantes de la selva peruana se caracterizan por ser de sangre "caliente", algunos creen que esta cualidad se debe a los alimentos que acostumbran consumir, otros lo atribuyen al mismo clima de la selva, y otros tantos simplemente a un tema de costumbres.


Hace poco empecé a leer un libro titulado "El Universo Sagrado", en el que el autor Luis Urteaga Cabrera ha recopilado algunas historias, mitos y leyendas de la selva peruana específicamente de los Shipibo-Coniba. El libro viene dividido en partes, con las cuales separa la esencia de una y otra historia de acuerdo a su contenido. Una de estas historias hace referencia a los orígenes de las víboras de la selva y a continuación paso a contarla:


Hace muchos años uno de los habitantes de una tribu había sufrido ciertas heridas producto de una excursión de caza, por lo que se encontraba convaleciente. En su cabaña vivía junto a su madre, su mujer y su hermano menor. Los días pasaban y al no poder incorporarse para salir en busca del alimento ni tampoco atender los sembríos de yuca y platano las reservas de alimentos empezaron a escasear. El hermano menor sale todos los días de caza, sin embargo, debido a su poca experiencia el alimento que consigue no es suficiente. Pasan los días y el herido no mejora, con lo que la mujer cansada de cuidarlo y de no contar con los alimentos que solía suministrar el marido a la familia, coge un cesto y le dice a su suegra que saldrá en busca de alimentos.


El día transcurre y la mujer no regresa, recien al promediar la tarde se le ve llegar radiante de felicidad y cargando a duras penas el cesto. Llega al frente de la cabaña, deposita el cesto en el suelo y vuelca su contenido en la hierba. Para sorpresa de todos este esta lleno de peces, pero no de cualquier tipo, sino d elos más apreciados por su carne. La suegra sorprendida le pregunta cómo es que ha logrado coger tantos peces si las mujeres no saben cómo pescar. La nuera le explica que encontró una pequeña laguna que se está secando.


Luego de quitarle las vísceras y escamas y limpiar el pescado, los cocina en diferentes formas entre canciones y suspiros. A partir de entonces nunca más escasea el pescado en la cabaña ya que la escena se repite día tras día. El cesto parte vacío y vuelve repleto de peces, ni su marido ni la madre de este notaban nada raro en la infinita suerte de la mujer, en cambio el hermano veía con malos ojos a la mujer, la observaba y notaba como su vientre se iba abultando. Varias veces se había ofrecido a acompañar a la mujer para ayudarla y se había sorprendido con la negativa de esta.


Fue entonces que le hermano decidió vigilarla. La mujer tomó su cesto como todos los días y se interna en el bosque, el hermano espera un poco y luego sale en su busqueda. Siguiendo las huellas de la mujer por un pequeño camino llega a una laguna y ve que la mujer se detiene en la orilla, deja el cesto en el suelo y empieza a gritar: ¡Sencainá! ¡Sencaináááá!.


Del agua le reponde un grito aterrador, la superficie tranquila d la laguna comienza a agitarse cuando de pronto, emerge de sus aguas la cabeza y parte del torso de una boa enorme. Empieza a desplazarce por la laguna detrás de los peces que tratan de escapar de la cacería. Luego de un rato se dirige hacia la orilla de la laguna y sacando la cabeza del agua, vomita los peces atrapados a los pies de la mujer.


La mujer presurosa empieza a coger los peces ante la mirada atenta de la boa, que al desaparecer el ultimo de los peces en la cesta, empieza a sacar su voluminoso cuerpo de la laguna, se desplaza en la hierba con movimientos elegantes y se acerca a la mujer con la cabeza erguida. La mujer se aparta del cesto, se despoja de sus ropas y abre los brazos a la boa que se va enroscando en el cuerpo desnudo, mientras acaricia la piel de la mujer con su lengua. Durante un buen rato intercambian caricias y ternuras hasta que finalmente , luego de poseer a la mujer, la boa empieza a desenroscarse de la mujer y retorna a la laguna.


La mujer toma sus ropas y cubre su desnudez, acomoda el cesto sobre su cabeza y emprende el camino de regreso a la cabaña. El joven cuñado ha tenido tiempo suficiente para urdir su venganza mientras experimenta una mezcla de horror y asco. Espera que la mujer se haya marchado y sale de su escondite. Se acerca a la orilla de la laguna en donde crecía un poco de maleza y desde este nuevo escondite, imita el llamado y la voz de la mujer: ¡Sencainá! ¡Sencaináááá!. La respuesta de la boa no se hace esperar y repite nuevamente el ritual de hace unos momentos. Cuando esta sale a la orilla para vomitar los peces el joven cuñado utiliza su arco y flechas y le aplica varios tiros certeros. Cuando las convulsiones de agonía de la boa cesan, sale de su escondite y con su cuchillo de caza empieza a seccionarla en varios pedazos que va arrojando en diferentes direcciones.


Una vez terminada su tarea, regresa a la cabaña en donde rechaza los peces ahumados que la cuñada le ofrece e impide que su madre y su hermano los coman. Ante el asombro de ambos les cuenta todo lo que vió y lo que hizo. Al verse descubierta y conocer la suerte de su amante, la mujer sufre una crisis, abandona la cabaña corriendo y se dirige hacia la pequeña laguna. El joven parte detrás de ella y la cuando está acercandose la ve caerse entre la hierba del bosque retorciendoce con los dolores del parto. No se acerca al ver con horror que en medio de las contorciones del cuerpo de la mujer esta va pariendo las diferentes víboras que poblarían luego la región. Escurriendose entre las piernas de su madre muerta, las pequeñas víboras se pierden entre la maleza, trepan en los árboles y otras se hunden en el agua.


De pronto de la laguna llega un ruido que atrae la curiosidad del joven. Se acerca con cuidado agazapado en la maleza y ve con asombro que otra boa más grande que la anterior se agita en el agua dando gritos. Cuando se acerca a la orilla se transforma en una mujer y sale de la laguna, comienza a buscar entre la maleza y va recogiendo uno a uno los pedazos ensangrentados de la primera mientras les va diciendo: Si hubieras obedecido a tu madre, esto te ha sucedido por meterte con mujer ajena. Reúne los pedazos de la boa y comienza a ordenarlos como si estuviera armando un rompecabezas; coloca primero una parte adelante y luego la cambia hacia atras, pacientemente termina de armar el cuerpo de la boa, mientras el joven observa atónito, oculto entre la maleza.


La ve dirigirse hacia un recodo pantanoso de la laguna y arrancar un pedazo nudoso de liana, regresa hacia el cuerpo despedazado de la boa y hace gotear la resina que brota de la liana encima de los tajos. El joven observa sorprendido como las heridas empiezan a cerrarse y los pedazos se van soldando unos a otros. De repente ve como el cuerpo que hasta hace unos momentos estaba destrozado, empieza a moverse como si nunca hubiera sido dañado. La mujer comienza a regañar al hijo airadamente y lo obliga a regresar al agua, esta va detrás de él y mientras se va introduciendo al agua va recuperando su aspecto de boa.


El joven sale de su escondite y recoge el pedazo de liana con el que la boa curó a su hijo y parte de regreso a la cabaña. En ella vierte la resina en las heridas del hermano y ve como se recupera al momento.


Esta es la leyenda que explica como se originaron las víboras y cómo los antepasados de la selva conocieron las propiedades curativas de esa liana que hoy llaman boa-huasca.

viernes 7 de diciembre de 2007

El Tarot de Veronika Cap. I "El reencuentro"




Veronika llegó temprano al aeropuerto internacional de Barcelona, envuelta en recuerdos entró en un café a esperar a que llegara el vuelo de Delta procedente de Nueva York. Mientras tomaba un desayuno ligero, se le vinieron a la mente algunos recuerdos de la infancia, aquellas vacaciones que pasaba en su casa de campo en las afueras de Barcelona. Fue en esos tiempos, cuando apenas tenía 5 años, que conoció a Javier. El tenía ya 7 años y vivía cerca a su casa, y ese fue el primero de muchos veranos que compartirían hasta que Javier se despidió un día, viajaría a los Estados Unidos a seguir estudios de publicidad. Los altoparlantes del aeropuerto la alejaron de sus recuerdos y la despertaron justo para escuchar que el vuelo 94 de Delta, procedente de Nueva York estaba aterrizando en esos momentos.
El Boeing 767 se posaba suavemente en la pista de aterrizaje y a Javier le afloro toda la ansiedad que había estado ocultando. Habían pasado 8 años desde aquel día en que en ese mismo aeropuerto tomó un vuelo para alejarse de su pasado. Se sentía emocionado por volver a ver a Veronika, nunca habían perdido el contacto en todos estos años, ella se decidió por la Facultad de Derecho, luego de haber buscado su vocación por un largo tiempo; él en cambio estaba seguro de lo que quería, estudió publicidad en Nueva York, siempre fue un muchacho creativo y tenaz y lo demostró al conseguir un puesto en una de las mejores empresas de publicidad de Manhattan, y luego varias cuentas importantes para ésta. A pesar de ello, él seguía sintiendo que no había logrado sus metas, algo lo incomodaba y no sabía que era. Tal vez ese fue el motivo por el cual pidió su transferencia a las oficinas de la compañía en Barcelona.
Ambos se encontraron justo cuando él pasaba la puerta de llegadas internacionales y se fundieron en un abrazo, se habían visto durante esos años en los viajes que hizo Veronika a Estados Unidos, pero la emoción que sintieron esta vez fue nueva. Los amigos salieron del aeropuerto y se dirigieron rumbo al piso que la agencia de publicidad había rentado para Javier, en el trayecto charlaban y reían, por un momento parecían aquellos dos niños que pasaban los veranos juntos, sin embargo, conforme iban ingresando al centro de la ciudad, la fluidez de la conversación se fue apagando, Javier había entrado en una especie de letargo, los recuerdos venían a su mente y lo arrastraban a otras épocas, a recuerdos que ni siquiera Veronika conocía.
Entraron en el departamento, completamente amoblado y equipado, tenía una terraza desde donde podías ver una parte de la ciudad. Estaba claro que Javier era uno de los ejecutivos más importantes y con mayores premios de la agencia. Revisaron el departamento, y notaron que el refrigerador tenía suficientes provisiones hasta el fin de semana. Javier tomó dos botellas de cerveza de la marca Damm y le ofreció una a Veronika que se había retirado a la terraza a contemplar la vista. Mientras Javier revisaba la cerveza y notaba que era una de las cuentas que manejaría para la agencia, notó que su amiga estaba algo preocupada, pero no atinó a preguntar.
Desempacaron el equipaje y decidieron terminar de instalarse el fin de semana, por ahora, Javier quería salir a ver la ciudad, además ya el estómago iba requiriendo comida catalana. Salieron del edificio y tomaron un taxi, el destino: la calle La Rambla. Veronika le explicaba en el camino que en esta calle encontrarían miles de tiendas, restaurantes y bares. Ingresaron al restaurante Cosmos y entre un vino blanco y los deliciosos platos que probaron, fueron recordando pasajes de su pasado juntos.
Fue entonces que Veronika le pidió un favor, recordó que cuando Javier tenía 14 años, tenía entre sus más preciadas pertenencias un juego de barajas Rider para leer el Tarot y que siempre practicaba con Veronika. Con el tiempo sus lecturas del Tarot se iban afinando y en varias ocasiones los resultados de las lecturas los sorprendieron. Veronika deseaba que su amigo le tirara las cartas. En un principio Javier le dijo que no las había traído con el en el viaje, lo que Veronika no creyó, él y sus cartas eran inseparables. Él se negaba y ella insistía, hasta que finalmente Javier le preguntó el motivo de tanta insistencia.
A pesar de que Veronika siempre sonreía, no era un buen momento en su vida, las constantes peleas entre sus padres la preocupaban y habían logrado alejarla de sus estudios, estaba a punto de perder el semestre. Javier siempre le había dicho que el Tarot no era un medio para ver el futuro, sino más bien, una forma de conocerte más y aprender de uno mismo. Si bien es cierto el Tarot te muestra muchas cosas y personas que llegarán a tu vida, las decisiones que uno toma al respecto son las que finalmente guían tu destino. Ella recordaba todo esto y, ahora, le pedía a su amigo que la ayude a salir de la confusión en la que se sentía.
Javier accedió, como Veronika había adivinado, había traído con él su Tarot; pero no sería hoy la lectura, estaba cansado con el viaje y la cerveza y el vino lo habían relajado mucho. Además, al día siguiente debía presentarse en la agencia a tomar su cargo y formar su equipo. Dejarían la lectura para el fin de semana, con la condición de que Veronika le ayudaría a terminar de instalarse.

Del Tarot y otros Demonios


Una de las principales causas por las que una persona termina leyendose el Tarot, desde mi punto de vista, es en algunos casos, la búsqueda de respuestas. Muchas veces las personas nos sentimos embargadas con problemas y dudas y recurrimos a métodos "alternativos" para poder soltar un poco de la presión acumulada. Sin embargo existe aún mucho recelo en cuanto a solicitar este tipo de servicios. Este recelo se debe, nuevamente desde mi punto de vista, a dos factores fundamentales: El miedo a ser victimas de estafa y el miedo al qué dirán.


Permitanme por unos minutos exponer estas reflexiones y de paso dar algunos ejemplos para sustentar mi punto de vista.


El miedo a ser victimas de una estafa resulta de un grupo de personas que se dedican entre comillas, a la lectura del Tarot, el fín de estas personas es el de decirte que te han hecho algún "daño" y que ellos pueden curarte, e incluso devolver el daño. Normalmente lo que cobran por el servicio de lectura es algo simbólico, la idea es atraerte y una vez que estas envuelto en la lectura, proceden a venderte la cura al daño recibido, en este caso, el costo es muy superior. Para mi, el leerse las cartas del Tarot resulta una especie de ayuda para conocerte mejor, y la evaluación a la persona que me lee en ese momento implica el poder traducir lo que las cartas dicen. Si uno va a ver a una tarotista en busca de consejo, encontrará consejo, si vas en busca de respuestas, las respuestas saldrán de tí, si vas en busca de los números de la loteria, encontrarás una desilución. Yo creo que el Tarot te puede señalar acontecimientos, pasados, presentes y futuros, sin embargo el futuro depende netamente de las decisiones que tomes tú con respecto a las cartas. Para no caer en el engaño, les recomiendo tomar la lectura del Tarot como lo que es, un medio para conocerse mejor y para tomar decisiones. Tambien les aconsejo visitar a alguna tarotista por recomendación, de ser su primera vez, recuerde que usted está en capacidad de evaluar el servicio que le bríndan.


El otro motivo por el que las personas nos sentimos reacias a visitar alguna tarotista es el miedo al qué dirán, es algo parecido a visitar a un psicólogo. Por mi parte, creo que la decisión de visitar una tarotista es algo muy personal y debe ser tomada con seguridad. El ir a una consulta no debe de llevar consigo este recelo, y si finalmente decidió ir, sáquele provecho. Muchas personas se vuelven clientes frecuentes, y muchas otras no vuelven jamás; esto dependerá de la calidad de la consulta, y, al hablar de calidad no me refiero al costo de la consulta.


Actualmente, existen una infinidad de servicios y tambien una variedad de precios. ¿Cuál es el mejor?, eso es algo que cada uno debe de responder ya que es un tema bastante amplio y lo que para unos es bueno, para otros no siempre es igual. Sin embargo, como les dije, existen diferentes servicios y eso es bueno para el consumidor y para animarse a consultar las cartas, la decisión debe basarla en sus necesidades y posibilidades, existen las llamadas a celulares y teléfonos fijos, las lecturas por e-mail, las visitas en casa o a algún consultorio, los chats de lecturas de Tarot, etc, etc, etc.


La curiosidad es tambien un motivo de fuerza al momento de consultar por primera vez el Tarot, depende de cada quien que esa primera vez sea positiva o negativa. ¿Ustedes que opina?

lunes 26 de noviembre de 2007

Historias orientales


Alrededor del mundo existen una cantidad enorme de leyendas, mitos e historias. A mis 31 años he tenido la suerte de pasar algunos años viviendo y trabajando en Japón, y, digo suerte porque es un mundo diferente, ni mejor ni peor, simplemente diferente. Sin embargo esas diferencias son lo que lo hacen, a mi entender, un país sumamente interesante para visitar y conocer. Sin embargo no escapan a las costumbres y creencias populares.


Peliculas de terror como El Aro o La Maldición, dejan entrever una cultura singular, tal vez otro punto de vista arraigado en lo cultural y por qué no, en lo religioso. Siendo un país que ha pasado por muchas guerras, la mayoría internas por la época del feudalismo y hoy por hoy con una de las más altas tasas de suicidios en el mundo, no debería sorprendernos la cantidad de historias de fantasmas que existen y menos aún si es que ponemos atención a que es un pueblo en el que la religión es casi casi parte de su cultura.


Historias de almas en pena en no pocos colegios y hospitales, zonas en las que ocurren extrañas apariciones, cementerios por diferentes lugares y en calles oscuras. Parece mentira en uno de los países más tranquilos y seguros del mundo.


La historia que les voy a contar se la escuche a un amigo en el trabajo y hacía referencia a algo que le pasó a otro peruano mientras vivía en Okinawa. Este peruano, una de las personas más caballerosas que he conocido, llevaba viviendo en la pequeña isla de Okinawa por unos 5 años, hasta ahí llegó a visitarlo su hermano menor así que en la noche, salieron a recorrer la ciudad de en la que vivían, para hacerlo más interesante salieron a pie. Visitaron un par de bares en donde bebieron y comieron y ya a eso de las 2 de la mañana decidieron volver a su departamento, en el trayecto se encontraron con un par de amigos que vivían en el mismo edificio que ellos, así que siguieron el regreso a casa juntos. Mientras que caminaban iban conversando, el hermano mayor, que además dominaba el idioma japonés, iba un poco más adelantado que los otros. Al entrar por una calle vieron venir hacia ellos en dirección contraria a una abuela, la cual al cruzarse con el hermano mayor le hizo una benia y lo saludo, este sin embargo no respondió el saludo y en su lugar apretó el paso alejandose rápidamente, los amigos y el hermano menor que venían detrás se sorprendieron de su actitud y apresurándose lo alcanzaron.


Este seguía avanzando y al parecer bastante apurado, el hermano menor le preguntó entonces qué es lo que le pasaba, por qué el apuro, a lo que le respondió: "¿No te has dado cuenta? esa viejita no tenía pies, es un fantasma!!!!. Ninguno de ellos atinó a voltear a confirmar este detalle y aceleraron el paso aún más.


Existen personas que piensan que si puedes ver fantasmas, escucharlos y por lo tanto hablarles, hay una gran posibilidad de que éste no quiera alejarse mucho de uno, ¿se imaginan?, es como para sentirse en medio de la pelicula "Sexto sentido".


Algunos mitos en el Perú

Existen muchas historias, muchas de ellas inspiradas en antiguas creencias, en el Perú, desde sus costas hasta sus junglas vírgenes, pasando por su coordillera, se describen personajes fantasticos y muchas veces aterradores. Muchos entendidos refieren estas historias, leyendas o mitos a la necesidad de los pueblos de comprender o darle un significado a todo aquello que no pueden entender. En otros casos estas historias se convierten en fábulas que buscan dar una lección a quien las escucha o lee.
Tenemos por ejemplo en la sierra peruana, la historia o mito del Jarjacha, incluso existe un blog con ese nombre en el que se habla acerca de misterios y terror. Dicen en muchos lugares de la sierra que el Jarjacha es un ser maldito, una persona mitad humano mitad Llama (especie de camélido sudamericano) que sale por las noches y debe su condición o maldición en este caso a que ha practicado el incesto.
Este ser al deambular por las noches no dudará en comer el cerebro de quien se le cruce en el camino, volviendo a la normalidad durante el día. En algunos poblados al presentir que alguno de sus habitantes es un Jarjacha lo cazan por la noche con cuerdas y sal , ya que dicen que la sal vuelve a estos seres a la normalidad. Sin embargo esto no los salva de ser expulsados del pueblo no sin antes haber recibido varias pedradas.
Dicen los entendidos que este mito nació debido a que en las serranías del Perú (y me imagino que en otras partes de sudamerica), el acto del incesto era una práctica normal, sin connotaciones morales, es decir que no se veía como algo malo. Con la transformación a la religión cristiana y como parte de la predicación del evangelio se creo este mito, con el cual se pretendía educar a estos pueblos diciendoles que un terrible castigo llegaría si continuaban con estas prácticas.
Por otro lado en la selva peruana, existe el mito del Tunche, un ser sobrenatural que puede adoptar cualquier forma y que según algunas versiones, protege la selva. Si no sientes respeto por la naturaleza, el Tunche adoptará alguna forma para seducirte, engañarte y lograr que lo sigas. Este te llevará al interior de la selva de donde nunca más volveras. En algunas versiones no vuelves porque el Tunche desaparece y te deja solo a tu suerte en medio de la selva, en otras versiones le servirás de alimento. La selva peruana y sus pobladores más antiguos siempre se llevaron bien, para estos la selva, la naturaleza es la fuente de la vida, es quien los alimenta y por ello les genera mucho respeto. Hoy en día el desarrollo ha llegado hasta ella y diariamente recibe un numero importantes de visitas, personas que vienen a admirarla y conocerla y otras que vienen a explotarla, tal vez a estos ultimos, se les presente el Tunche, un consejo, traten de ver los pies de las personas con las que conversan.
Con la llegada de la industrialización, se popularizó el mito del Pishtaco, esto junto con la llegada de capitales extranjeros que invirtieron en grandes maquinarias para procesar productos agrícolas o inversiones en la red de ferrocarriles. Muchos de estos inversores extranjeros provenían de Europa, al igual que los españoles que conquistaron el imperio de los Incas. Según el mito el Pishtaco es un ser que lo que hace es matar personas y extraerles su grasa, la cual se utilizará para engrasar las grandes maquinarias. Se puede notar que la desconfianza por aquellas personas "diferentes" producía incluso miedo, se les veía como seres despiadados que podían quitarte la vida en pos de su beneficio. ¿Se imaginan toparse con un personaje del tipo Jack el destripador en una de esas noches serranas en donde lo único que te ilumina son las estrellas?, allí en medio del campo donde si gritas, tal vez, nadie te escuche.
Existen un gran número de historias, mitos y leyendas tal vez durante un viaje por este extenso territorio escucharan algunas, tambien encontrarán diferentes versiones, algunas datan de muchos siglos atrás y otras tal vez, solo tengan algunos años. Los invito a que recorran el Perú y se encuentren con estas fantasticas historias, por mi parte en cuanto se me presente la oportunidad, haré ese viaje.
Las versiones que yo he puesto en este post han sido recogidas de internet, otras las he escuchado de amigos de provincia, ¿ustedes que versiones han escuchado? o en todo caso, ¿qué historias tienen para contarnos?

jueves 22 de noviembre de 2007

Amor Maternal


Una de las primeras historias que me contaron fué en el colegio, en la primaria para ser más exacto. Se acercaba el día de las madres, que aquí en Perú se celebra el segundo domingo de mayo de cada año. La historia la contó una de mis profesoras de aquella época, en el salón de clases, me imagino que lo que buscaba era hacernos ver el inmenso cariño que una madre puede sentir por sus hijos, sin embargo, cuando tienes 10 u 11 años, una historia como esta puede ser vista de otra manera.


Cuentan que en el hospital Edgardo Rebagliati de Lima, una enfermera que acababa de entrar al turno de la noche y empezaba a hacer su guardia recorriendo los pasillos de aquel inmenso hospital escucho una voz proveniente de una de las habitaciones de la zona de maternidad, al entrar a la habitación se encontró con una mujer que trataba de ponerse en pie de la cama en la que se encontraba, el camisón que llevaba puesto estaba manchado con sangre y la mujer al ver a la enfermera le empezó a decir que su recien nacido se estaba asfixiando que vaya a verlo, que lo ayudara, la enfermera trató de calmar a la señora, que amenazaba con ir ella misma si es que la enfermera no se dirigía cuanto antes a ver al recien nacido en la sala en donde descansaban todos los bebés. La enfermera le dijo que no se moviera, que se calmara, tal vez, la mujer había dado a luz por cesárea y el corte se le estaba abriendo debido al esfuerzo, por ello la sangre en el camison. Entonces salió hacia la sala de los bebés donde efectivamente encontró al recien nacido asfixiandose debido a una mala posición en la que dormía, lo tomó en sus brazos y le dió algunas palmaditas.


El bebé comenzó a llorar, así que la enfermera empezó a acurrucarlo para que se durmiera. Justo en esos momentos llegaba otra enfermera del turno, a la que le tocaba ese recorrido. La miró extrañada y le preguntó que hacía ella por ahí y si se había equivocado en su recorrido. La enfermera le explicó lo ocurrido y fué a buscar al doctor en emergencias ya que debían ir a ver a la madre de la criatura que debía estar necesitando que la cosa nuevamente.


Al llegar a la habitación la encontraron vacía, ni siquiera había restos de sangre, la enfermera pensó que se había confundido de habitación por un momento, sin embargo esa era la habitación. Al llegar el personal para el cambio de turno se enteraron de lo ocurrido y empezaron a indagar por el bebé con la enfermera que lo había salvado de una muerte segura. Al indicarle a una de las enfermeras cuál era el bebé, esta leyó los datos para ver quien era la mamá de la criatura. Al principio se desconcertó, luego le preguntó a la enfermera de la hazaña si estaba segura, esta le respondió que sí. Resulta que la mamá de aquel recien nacido había tenido un embarazo complicado y había muerto durante el parte en el turno de la mañana, aquella enfermera había asistido al parto.

¿Y a ti? ¿nunca te pasó nada raro?


Ayer junto con MASA visitamos a la doctora Rosa, madre de un compañero de colegio, ella acaba de llegar desde brasil en donde radica junto con su familia. Como siempre en estos casos decidimos ir a cenar algo mientras nos poníamos al día con las noticias que traía, siempre ha sido una especie de tía de cariño para nosotros.


Todo marchó como siempre, las noticias que traía de Brasil se desarrollaban entre la vida de padre de familia que lleva Daniel junto con su esposa, su recien nacida hija, el restaurante que ha tomado y que ahora dirije en una primera aventura comercial. La conversación era amena y se prolongaba, así que decidimos continuarla en casa de la doctora.


Es inevitable en este tipo de conversaciones que te pregunte ahora por tí, así que le contamos en que andabamos trabajando cada uno y le contamos acerca del blog, de la página web y de las historias que ibamos recopilando y posteando. Esto originó que la conversación se centrara en alguna cosa rara que hayamos vivido, y cada uno comenzó a lanzar sus historias, algunas ya estan posteadas otras las postearemos apenas tengamos un tiempito. Pero hoy voy a postear la historia que nos contó la doctora.


Cuando se casó, la doctora y su esposo tomaron una farmacia en uno de los distritos a las afueras de Lima, junto con la farmacia y debido a que esta se encontraba tan lejos, tomaron tambien una casita en alquiler en donde iban a vivir, digo iban porque no se quedaron más de 10 días. En la casa habilitaron la cocina junto con una mesita para las comidas y el dormitorio. Desde un principio la casa era "pesada", no se si a alguno de ustedes les ha pasado que entran a algun lugar y sienten una pesadez, un ligero malestar, algo así como que algo no anda bien ahí; si la respuesta es sí entenderan que era lo que la doctora sentía cuando iba de la farmacia a la casa al mediodía para cocinar el almuerzo. Sentía el ambiente pesado, frío, en un principio pensó que se debía a que aun no amoblaban toda la casa y que tal vez lo que sentía era solo el vacío, sin embargo, trataba de cocinar lo más pronto posible para volver a la farmacia y volver con su esposo a almorzar.


Los días pasaban y aquella sensación iba creciendo en vez de irse, llegó el primer fin de semana y decidieron tomar un descanso en la casa que tenían en otro distrito de Lima. Para ello el esposo pidió a su hermano que se quedara en la casa mientras se ausentaban. Al volver del fin de semana, el cuñado de la doctora les dijo algo confundido que su casa era bastante rara, les contó que en el inodoro del baño el agua se corría sola, que varias veces descargaba el agua a pesar de que el había revisado el tapón y este se encontraba en buen estado. Tambien les ocntó que en la cocina las ollas sonaban, que tal vez, había alguna corriente de aire que hacía que se movieran ahí colgadas. Nunca se imagino que en aquella casa pasara algo malo, simplemente les dijo que aquellas cosas le habían parecido raras.


El esposo no tomó en serio estos comentarios, pero la doctora recordó haber sentido ruidos en la cocina mientras dormía. Volvieron a la rutina diaria, pero un día el esposo hizo las compras de los viveres para la semana, compró carne y verduras y las puso en una caja, la doctora tomó la caja y la llevó a la casa, la dejo en el suelo unos momentos mientras iba al baño. Cuando volvió se dispuso a mover la caja y de repente debajo de esta aparecieron decenas de gusanos, de aquellos blancos que se movían y retorcían, salió corriendo hacia la farmacia para llamar a su esposo con el cual regreso, al volver, los gusanos llegaban casi hasta la puerta principal. La doctora no quizo volver a entrar a la casa, en cambio su esposo entró tomó un frasco de alcohol y lo roció encima de los bichos, les prendió fuego y cuando este se apagó cerraron la casa. Nunca volvieron a la casa, la devolvieron y todos los días hacían el recorrido desde su otra casa hasta la farmacia para trabajar.


Al mes, una señora con dos hijos tomó la casa en alquiler, la doctora se enteró porque esta comenzó a ir a la farmacia constantemente llevando a su hijito para que la doctora lo viera y le recetará alguna medicina. La señora le contó que su hijito antes de mudarse se enfermaba de los bronquios, pero nunca lo había visto con tanto miedo, no quería quedarse solo en casa por ningún motivo. La doctora nunca le dijo que ella había vivido antes ahí, hasta que días despues la señora le preguntó, le dijo que una vecina le había dicho que en esa casa ella era la cuarta persona que la alquilaba, que no sabía porque todas las personas que la alquilaban se iban pronto de ahí, tambien le dijo que la doctora había vivido antes de ella en aquella casa.


La doctora no quizo asustar a aquella mujer así que no le dijo nada de lo que ella había vivido ahí.


Con MASA, luego de retirarnos, nos pusimos a divagar en las causas de aquellos hechos, para él, alguna persona debió haber hecho alguna brujería en aquella casa, para mí, algo malo pasó en esa casa, y sea lo que sea que cause estas cosas esta tratando de enviar un mensaje.


¿Ustedes que creen?