
Es curioso como puedes interesarte por temas misteriosos y núnca toparte con un alma en pena o alguna anécdota de esas que crean interesantes sobremesas en reuniones entre amigosy una multitud de botellas vacias, o fogatas de campamentos o reencuentros de promoción. Puedes pasarte la vida aguzando los sentidos, intentando ver en cada rincón oscuro y polvoriento sin tener nunca suerte. Pero lo que sucede es, que es siempre alguien más quien relata cosas que les han pasado y es en medio de esta atmósfera de misterio en esas tertulias interminables, cuando los temas del trabajo diario, los chismes de viejos amigos que ya no ves de tiempo o las conversaciones de las chicas que te gustaban en el colegio se acaban, cuando alguién que tu conoces de tiempo, de plena confianza tuya y que no nesecita captar la atención de nadie, empieza a contar una de esas historias.
Aprovechando las vacaciones de verano, Daniel acepta la invitación de unos amigos para conocer la capital arqueológica de América, Cuzco. Su anfitrión, el tio de un compañero de la facultad de derecho en la universidad, los invitaban a pasar una semana en la ciudad imperial. Se instalaron en un inmueble de la zona judicial de la región que fue acondicionado para la ocación, aprovechando que señor ocupaba un cargo de importancia en la institución.
Las primeras noches fueron de desenfreno entre borracheras y discotecas con su compañero de facultad, su hermano y un primo de ellos. Tras las noches de juerga los cuatro amigos regresaban a dormir a aquella instalaciones, acondicionada para cinco ya que el tío, debía pasar también una temporada destacado en aquel momento en la zona.
Una de aquellas noches en que el alcohol fue uno de los elementos más abundantes, retornaron de una incurcion por la vida nocturna cuzqueña y se distribuyeron como era habitual en las dos habitaciones. Los hermanos en la primera habitación, que realmente era una recepción de despacho con un pequeño baño, y la segunda una más amplia con un camarote que Dany compartia con el primo de sus amigos y una cama simple para el tio.
las luces se habían apagado ya y el sueño había caido sobre ellos cuando un ruido de golpes metálicos despertaron a todos. los pesados y rítmicos golpes venían de la primera habitación, lo extraño es que no se escuchaba nada de los dos hermanos que la ocupaban; solo equel ruido golpeando pesadamente contra el suelo. Daniel que ocupaba la parte de arriba del camarote encendió las luces y puesto que la cabecera de su literara esta más próxima a la puerta se asomó, sin necesidad de bajarse de la litera, para ver la fuente de aquellos ruidos, nunca hubiese imaginado una escena más delirante.
En la penúmbra de la otra habitación se encontraba un hombre vestido con pantalón negro y casaca verde, parado al pie de la cabecera del camarote aún ocupado por ambos hermanos. El sujeto aferraba la estructura con ambas manos y la azotaba contra el suelo una y otra vez, con todo y ocupantes que se hallaban petrificados de espanto mientras que él seguía sacudiendolos sin inmutarse hasta que se detuvo para tornar su rostro y ver directo a los ojos de Daniel con una mirada vacia y ausente.
¡A Daniel se le pasó la borrachera en una! Muerto de espanto no articuló palabra alguna, sino que volvio a introducirse en su cama negandose lo que acababa de ver.
Con el cese de los ruidos, los hermanos empezaron a llamar a su padre con gritos histéricos, entonces, Dani reaccionó y bajo de la cama en un santiamén y fue al otro cuarto. En el momento que entraba a la otra habitación, el menor de los hermanos, que ocupaba la litera superior, entró cual alma que lleva el diablo gritando: "¡Yo no me duermo en ese cuarto!"
Daniel prendió las luces de la otra habitación y el sujeto de los pantalones negros y de casaca verde ya no se encontraba allí. El hermano mayor, que aún se encontraba arropado de pies a cabeza muerto del susto no mencionaba una palabra.
Tras revisar rápidamente la habitación Dani retornó a la suya, donde ya la confusión reinaba. Halló que su litera estaba ocupada por el hermano de su amigo de clases que no paraba de repetir su intención de no pasar una noche más al otro lado. Para esto el tio de los chicos ya estaba en pie tratando de tranquilizar al sobrino histérico instalado en la litera que apenas segundos antes Daniel ocupaba.
-"¿Qué paso Daniel, viste algo?"
-"Nada señor, no hay nada" (si le cuento lo que acabo de ver, tan solo diría que soy un borracho de mierda)
-¡Este sobrino maricón, callate ya carajo! ¿Para eso tomas, cojudo? Dani ¿Crees en las almas en pena?
-Eh... No señor.
-Pues hasme el favor de dormir en la otra habitación o este marica de mierda no nos va a dejar dormir. No tienes miedo ¿Verdad?
-Ah... n, no señor...
Dani se mudó a la litera vacía mientras que su amigo parecía no reaccionar. Daniel confiaba que lo que acababa de ver tan solo sería resultado de la generosa ingesta alcohólica. Pero solo para cercionarse se animó a preguntarle a su amigo:
-¿Qué paso?
-Daniel, te lo juro, !Había un tipo aqui mismo en mi cabecera sacudiendo la cama con todo y nosotros dentro!
-¡No jodas!
-"¡Te lo juro!"
-"¿Quién era, cómo iba vestido?"
-"Vestía un pantalón negro y una casaca verde. Núnca lo había visto antes, !Te juro que no lo conozco!
-"¡Puta madre! y ahora ¿A dónde se habrá ido?
-"Se metió al baño"
Aquella noche vieron el amanecer filtrandose por la ventana mientras hacían la guardia para sercionarse de que el tipo no regresace a sacudirles la cama. Por la mañana, despues que el tio se fuese a tarbajar y con la llegada de los empleados a la cede, se pusieron a indagar acerca de la habitación y las cosas que alli pudieran haber pasado. Nadie les dió ninguna referencia acerca de algún acontecimiento macabro en la habitación, pero uno de los funcionarios menciono algo acerca de un accidente en un puesto de vigilancia militar cerca, donde un soldado de guardia decidió acostarse un rato ya que el oficial acargo se hallba ausente y se subió a la litera con todo y arma de servicio,. escapándosele un tiro que mató a su compañero que dormia en la litera de abajo, y que las camas que estaba utilizando provenían del mencionado puesto.
Las siguientes noches tan solo atinaron a regresar mas borrachos, para que ningún muerto pudiese levantarlos, aúnque tubiese que voltear las camas.
Aprovechando las vacaciones de verano, Daniel acepta la invitación de unos amigos para conocer la capital arqueológica de América, Cuzco. Su anfitrión, el tio de un compañero de la facultad de derecho en la universidad, los invitaban a pasar una semana en la ciudad imperial. Se instalaron en un inmueble de la zona judicial de la región que fue acondicionado para la ocación, aprovechando que señor ocupaba un cargo de importancia en la institución.
Las primeras noches fueron de desenfreno entre borracheras y discotecas con su compañero de facultad, su hermano y un primo de ellos. Tras las noches de juerga los cuatro amigos regresaban a dormir a aquella instalaciones, acondicionada para cinco ya que el tío, debía pasar también una temporada destacado en aquel momento en la zona.
Una de aquellas noches en que el alcohol fue uno de los elementos más abundantes, retornaron de una incurcion por la vida nocturna cuzqueña y se distribuyeron como era habitual en las dos habitaciones. Los hermanos en la primera habitación, que realmente era una recepción de despacho con un pequeño baño, y la segunda una más amplia con un camarote que Dany compartia con el primo de sus amigos y una cama simple para el tio.
las luces se habían apagado ya y el sueño había caido sobre ellos cuando un ruido de golpes metálicos despertaron a todos. los pesados y rítmicos golpes venían de la primera habitación, lo extraño es que no se escuchaba nada de los dos hermanos que la ocupaban; solo equel ruido golpeando pesadamente contra el suelo. Daniel que ocupaba la parte de arriba del camarote encendió las luces y puesto que la cabecera de su literara esta más próxima a la puerta se asomó, sin necesidad de bajarse de la litera, para ver la fuente de aquellos ruidos, nunca hubiese imaginado una escena más delirante.
En la penúmbra de la otra habitación se encontraba un hombre vestido con pantalón negro y casaca verde, parado al pie de la cabecera del camarote aún ocupado por ambos hermanos. El sujeto aferraba la estructura con ambas manos y la azotaba contra el suelo una y otra vez, con todo y ocupantes que se hallaban petrificados de espanto mientras que él seguía sacudiendolos sin inmutarse hasta que se detuvo para tornar su rostro y ver directo a los ojos de Daniel con una mirada vacia y ausente.
¡A Daniel se le pasó la borrachera en una! Muerto de espanto no articuló palabra alguna, sino que volvio a introducirse en su cama negandose lo que acababa de ver.
Con el cese de los ruidos, los hermanos empezaron a llamar a su padre con gritos histéricos, entonces, Dani reaccionó y bajo de la cama en un santiamén y fue al otro cuarto. En el momento que entraba a la otra habitación, el menor de los hermanos, que ocupaba la litera superior, entró cual alma que lleva el diablo gritando: "¡Yo no me duermo en ese cuarto!"
Daniel prendió las luces de la otra habitación y el sujeto de los pantalones negros y de casaca verde ya no se encontraba allí. El hermano mayor, que aún se encontraba arropado de pies a cabeza muerto del susto no mencionaba una palabra.
Tras revisar rápidamente la habitación Dani retornó a la suya, donde ya la confusión reinaba. Halló que su litera estaba ocupada por el hermano de su amigo de clases que no paraba de repetir su intención de no pasar una noche más al otro lado. Para esto el tio de los chicos ya estaba en pie tratando de tranquilizar al sobrino histérico instalado en la litera que apenas segundos antes Daniel ocupaba.
-"¿Qué paso Daniel, viste algo?"
-"Nada señor, no hay nada" (si le cuento lo que acabo de ver, tan solo diría que soy un borracho de mierda)
-¡Este sobrino maricón, callate ya carajo! ¿Para eso tomas, cojudo? Dani ¿Crees en las almas en pena?
-Eh... No señor.
-Pues hasme el favor de dormir en la otra habitación o este marica de mierda no nos va a dejar dormir. No tienes miedo ¿Verdad?
-Ah... n, no señor...
Dani se mudó a la litera vacía mientras que su amigo parecía no reaccionar. Daniel confiaba que lo que acababa de ver tan solo sería resultado de la generosa ingesta alcohólica. Pero solo para cercionarse se animó a preguntarle a su amigo:
-¿Qué paso?
-Daniel, te lo juro, !Había un tipo aqui mismo en mi cabecera sacudiendo la cama con todo y nosotros dentro!
-¡No jodas!
-"¡Te lo juro!"
-"¿Quién era, cómo iba vestido?"
-"Vestía un pantalón negro y una casaca verde. Núnca lo había visto antes, !Te juro que no lo conozco!
-"¡Puta madre! y ahora ¿A dónde se habrá ido?
-"Se metió al baño"
Aquella noche vieron el amanecer filtrandose por la ventana mientras hacían la guardia para sercionarse de que el tipo no regresace a sacudirles la cama. Por la mañana, despues que el tio se fuese a tarbajar y con la llegada de los empleados a la cede, se pusieron a indagar acerca de la habitación y las cosas que alli pudieran haber pasado. Nadie les dió ninguna referencia acerca de algún acontecimiento macabro en la habitación, pero uno de los funcionarios menciono algo acerca de un accidente en un puesto de vigilancia militar cerca, donde un soldado de guardia decidió acostarse un rato ya que el oficial acargo se hallba ausente y se subió a la litera con todo y arma de servicio,. escapándosele un tiro que mató a su compañero que dormia en la litera de abajo, y que las camas que estaba utilizando provenían del mencionado puesto.
Las siguientes noches tan solo atinaron a regresar mas borrachos, para que ningún muerto pudiese levantarlos, aúnque tubiese que voltear las camas.