martes, 11 de diciembre de 2007

De la Selva del Perú


Dicen que los habitantes de la selva peruana se caracterizan por ser de sangre "caliente", algunos creen que esta cualidad se debe a los alimentos que acostumbran consumir, otros lo atribuyen al mismo clima de la selva, y otros tantos simplemente a un tema de costumbres.


Hace poco empecé a leer un libro titulado "El Universo Sagrado", en el que el autor Luis Urteaga Cabrera ha recopilado algunas historias, mitos y leyendas de la selva peruana específicamente de los Shipibo-Coniba. El libro viene dividido en partes, con las cuales separa la esencia de una y otra historia de acuerdo a su contenido. Una de estas historias hace referencia a los orígenes de las víboras de la selva y a continuación paso a contarla:


Hace muchos años uno de los habitantes de una tribu había sufrido ciertas heridas producto de una excursión de caza, por lo que se encontraba convaleciente. En su cabaña vivía junto a su madre, su mujer y su hermano menor. Los días pasaban y al no poder incorporarse para salir en busca del alimento ni tampoco atender los sembríos de yuca y platano las reservas de alimentos empezaron a escasear. El hermano menor sale todos los días de caza, sin embargo, debido a su poca experiencia el alimento que consigue no es suficiente. Pasan los días y el herido no mejora, con lo que la mujer cansada de cuidarlo y de no contar con los alimentos que solía suministrar el marido a la familia, coge un cesto y le dice a su suegra que saldrá en busca de alimentos.


El día transcurre y la mujer no regresa, recien al promediar la tarde se le ve llegar radiante de felicidad y cargando a duras penas el cesto. Llega al frente de la cabaña, deposita el cesto en el suelo y vuelca su contenido en la hierba. Para sorpresa de todos este esta lleno de peces, pero no de cualquier tipo, sino d elos más apreciados por su carne. La suegra sorprendida le pregunta cómo es que ha logrado coger tantos peces si las mujeres no saben cómo pescar. La nuera le explica que encontró una pequeña laguna que se está secando.


Luego de quitarle las vísceras y escamas y limpiar el pescado, los cocina en diferentes formas entre canciones y suspiros. A partir de entonces nunca más escasea el pescado en la cabaña ya que la escena se repite día tras día. El cesto parte vacío y vuelve repleto de peces, ni su marido ni la madre de este notaban nada raro en la infinita suerte de la mujer, en cambio el hermano veía con malos ojos a la mujer, la observaba y notaba como su vientre se iba abultando. Varias veces se había ofrecido a acompañar a la mujer para ayudarla y se había sorprendido con la negativa de esta.


Fue entonces que le hermano decidió vigilarla. La mujer tomó su cesto como todos los días y se interna en el bosque, el hermano espera un poco y luego sale en su busqueda. Siguiendo las huellas de la mujer por un pequeño camino llega a una laguna y ve que la mujer se detiene en la orilla, deja el cesto en el suelo y empieza a gritar: ¡Sencainá! ¡Sencaináááá!.


Del agua le reponde un grito aterrador, la superficie tranquila d la laguna comienza a agitarse cuando de pronto, emerge de sus aguas la cabeza y parte del torso de una boa enorme. Empieza a desplazarce por la laguna detrás de los peces que tratan de escapar de la cacería. Luego de un rato se dirige hacia la orilla de la laguna y sacando la cabeza del agua, vomita los peces atrapados a los pies de la mujer.


La mujer presurosa empieza a coger los peces ante la mirada atenta de la boa, que al desaparecer el ultimo de los peces en la cesta, empieza a sacar su voluminoso cuerpo de la laguna, se desplaza en la hierba con movimientos elegantes y se acerca a la mujer con la cabeza erguida. La mujer se aparta del cesto, se despoja de sus ropas y abre los brazos a la boa que se va enroscando en el cuerpo desnudo, mientras acaricia la piel de la mujer con su lengua. Durante un buen rato intercambian caricias y ternuras hasta que finalmente , luego de poseer a la mujer, la boa empieza a desenroscarse de la mujer y retorna a la laguna.


La mujer toma sus ropas y cubre su desnudez, acomoda el cesto sobre su cabeza y emprende el camino de regreso a la cabaña. El joven cuñado ha tenido tiempo suficiente para urdir su venganza mientras experimenta una mezcla de horror y asco. Espera que la mujer se haya marchado y sale de su escondite. Se acerca a la orilla de la laguna en donde crecía un poco de maleza y desde este nuevo escondite, imita el llamado y la voz de la mujer: ¡Sencainá! ¡Sencaináááá!. La respuesta de la boa no se hace esperar y repite nuevamente el ritual de hace unos momentos. Cuando esta sale a la orilla para vomitar los peces el joven cuñado utiliza su arco y flechas y le aplica varios tiros certeros. Cuando las convulsiones de agonía de la boa cesan, sale de su escondite y con su cuchillo de caza empieza a seccionarla en varios pedazos que va arrojando en diferentes direcciones.


Una vez terminada su tarea, regresa a la cabaña en donde rechaza los peces ahumados que la cuñada le ofrece e impide que su madre y su hermano los coman. Ante el asombro de ambos les cuenta todo lo que vió y lo que hizo. Al verse descubierta y conocer la suerte de su amante, la mujer sufre una crisis, abandona la cabaña corriendo y se dirige hacia la pequeña laguna. El joven parte detrás de ella y la cuando está acercandose la ve caerse entre la hierba del bosque retorciendoce con los dolores del parto. No se acerca al ver con horror que en medio de las contorciones del cuerpo de la mujer esta va pariendo las diferentes víboras que poblarían luego la región. Escurriendose entre las piernas de su madre muerta, las pequeñas víboras se pierden entre la maleza, trepan en los árboles y otras se hunden en el agua.


De pronto de la laguna llega un ruido que atrae la curiosidad del joven. Se acerca con cuidado agazapado en la maleza y ve con asombro que otra boa más grande que la anterior se agita en el agua dando gritos. Cuando se acerca a la orilla se transforma en una mujer y sale de la laguna, comienza a buscar entre la maleza y va recogiendo uno a uno los pedazos ensangrentados de la primera mientras les va diciendo: Si hubieras obedecido a tu madre, esto te ha sucedido por meterte con mujer ajena. Reúne los pedazos de la boa y comienza a ordenarlos como si estuviera armando un rompecabezas; coloca primero una parte adelante y luego la cambia hacia atras, pacientemente termina de armar el cuerpo de la boa, mientras el joven observa atónito, oculto entre la maleza.


La ve dirigirse hacia un recodo pantanoso de la laguna y arrancar un pedazo nudoso de liana, regresa hacia el cuerpo despedazado de la boa y hace gotear la resina que brota de la liana encima de los tajos. El joven observa sorprendido como las heridas empiezan a cerrarse y los pedazos se van soldando unos a otros. De repente ve como el cuerpo que hasta hace unos momentos estaba destrozado, empieza a moverse como si nunca hubiera sido dañado. La mujer comienza a regañar al hijo airadamente y lo obliga a regresar al agua, esta va detrás de él y mientras se va introduciendo al agua va recuperando su aspecto de boa.


El joven sale de su escondite y recoge el pedazo de liana con el que la boa curó a su hijo y parte de regreso a la cabaña. En ella vierte la resina en las heridas del hermano y ve como se recupera al momento.


Esta es la leyenda que explica como se originaron las víboras y cómo los antepasados de la selva conocieron las propiedades curativas de esa liana que hoy llaman boa-huasca.

viernes, 7 de diciembre de 2007

El Tarot de Veronika Cap. I "El reencuentro"




Veronika llegó temprano al aeropuerto internacional de Barcelona, envuelta en recuerdos entró en un café a esperar a que llegara el vuelo de Delta procedente de Nueva York. Mientras tomaba un desayuno ligero, se le vinieron a la mente algunos recuerdos de la infancia, aquellas vacaciones que pasaba en su casa de campo en las afueras de Barcelona. Fue en esos tiempos, cuando apenas tenía 5 años, que conoció a Javier. El tenía ya 7 años y vivía cerca a su casa, y ese fue el primero de muchos veranos que compartirían hasta que Javier se despidió un día, viajaría a los Estados Unidos a seguir estudios de publicidad. Los altoparlantes del aeropuerto la alejaron de sus recuerdos y la despertaron justo para escuchar que el vuelo 94 de Delta, procedente de Nueva York estaba aterrizando en esos momentos.
El Boeing 767 se posaba suavemente en la pista de aterrizaje y a Javier le afloro toda la ansiedad que había estado ocultando. Habían pasado 8 años desde aquel día en que en ese mismo aeropuerto tomó un vuelo para alejarse de su pasado. Se sentía emocionado por volver a ver a Veronika, nunca habían perdido el contacto en todos estos años, ella se decidió por la Facultad de Derecho, luego de haber buscado su vocación por un largo tiempo; él en cambio estaba seguro de lo que quería, estudió publicidad en Nueva York, siempre fue un muchacho creativo y tenaz y lo demostró al conseguir un puesto en una de las mejores empresas de publicidad de Manhattan, y luego varias cuentas importantes para ésta. A pesar de ello, él seguía sintiendo que no había logrado sus metas, algo lo incomodaba y no sabía que era. Tal vez ese fue el motivo por el cual pidió su transferencia a las oficinas de la compañía en Barcelona.
Ambos se encontraron justo cuando él pasaba la puerta de llegadas internacionales y se fundieron en un abrazo, se habían visto durante esos años en los viajes que hizo Veronika a Estados Unidos, pero la emoción que sintieron esta vez fue nueva. Los amigos salieron del aeropuerto y se dirigieron rumbo al piso que la agencia de publicidad había rentado para Javier, en el trayecto charlaban y reían, por un momento parecían aquellos dos niños que pasaban los veranos juntos, sin embargo, conforme iban ingresando al centro de la ciudad, la fluidez de la conversación se fue apagando, Javier había entrado en una especie de letargo, los recuerdos venían a su mente y lo arrastraban a otras épocas, a recuerdos que ni siquiera Veronika conocía.
Entraron en el departamento, completamente amoblado y equipado, tenía una terraza desde donde podías ver una parte de la ciudad. Estaba claro que Javier era uno de los ejecutivos más importantes y con mayores premios de la agencia. Revisaron el departamento, y notaron que el refrigerador tenía suficientes provisiones hasta el fin de semana. Javier tomó dos botellas de cerveza de la marca Damm y le ofreció una a Veronika que se había retirado a la terraza a contemplar la vista. Mientras Javier revisaba la cerveza y notaba que era una de las cuentas que manejaría para la agencia, notó que su amiga estaba algo preocupada, pero no atinó a preguntar.
Desempacaron el equipaje y decidieron terminar de instalarse el fin de semana, por ahora, Javier quería salir a ver la ciudad, además ya el estómago iba requiriendo comida catalana. Salieron del edificio y tomaron un taxi, el destino: la calle La Rambla. Veronika le explicaba en el camino que en esta calle encontrarían miles de tiendas, restaurantes y bares. Ingresaron al restaurante Cosmos y entre un vino blanco y los deliciosos platos que probaron, fueron recordando pasajes de su pasado juntos.
Fue entonces que Veronika le pidió un favor, recordó que cuando Javier tenía 14 años, tenía entre sus más preciadas pertenencias un juego de barajas Rider para leer el Tarot y que siempre practicaba con Veronika. Con el tiempo sus lecturas del Tarot se iban afinando y en varias ocasiones los resultados de las lecturas los sorprendieron. Veronika deseaba que su amigo le tirara las cartas. En un principio Javier le dijo que no las había traído con el en el viaje, lo que Veronika no creyó, él y sus cartas eran inseparables. Él se negaba y ella insistía, hasta que finalmente Javier le preguntó el motivo de tanta insistencia.
A pesar de que Veronika siempre sonreía, no era un buen momento en su vida, las constantes peleas entre sus padres la preocupaban y habían logrado alejarla de sus estudios, estaba a punto de perder el semestre. Javier siempre le había dicho que el Tarot no era un medio para ver el futuro, sino más bien, una forma de conocerte más y aprender de uno mismo. Si bien es cierto el Tarot te muestra muchas cosas y personas que llegarán a tu vida, las decisiones que uno toma al respecto son las que finalmente guían tu destino. Ella recordaba todo esto y, ahora, le pedía a su amigo que la ayude a salir de la confusión en la que se sentía.
Javier accedió, como Veronika había adivinado, había traído con él su Tarot; pero no sería hoy la lectura, estaba cansado con el viaje y la cerveza y el vino lo habían relajado mucho. Además, al día siguiente debía presentarse en la agencia a tomar su cargo y formar su equipo. Dejarían la lectura para el fin de semana, con la condición de que Veronika le ayudaría a terminar de instalarse.

Del Tarot y otros Demonios


Una de las principales causas por las que una persona termina leyendose el Tarot, desde mi punto de vista, es en algunos casos, la búsqueda de respuestas. Muchas veces las personas nos sentimos embargadas con problemas y dudas y recurrimos a métodos "alternativos" para poder soltar un poco de la presión acumulada. Sin embargo existe aún mucho recelo en cuanto a solicitar este tipo de servicios. Este recelo se debe, nuevamente desde mi punto de vista, a dos factores fundamentales: El miedo a ser victimas de estafa y el miedo al qué dirán.


Permitanme por unos minutos exponer estas reflexiones y de paso dar algunos ejemplos para sustentar mi punto de vista.


El miedo a ser victimas de una estafa resulta de un grupo de personas que se dedican entre comillas, a la lectura del Tarot, el fín de estas personas es el de decirte que te han hecho algún "daño" y que ellos pueden curarte, e incluso devolver el daño. Normalmente lo que cobran por el servicio de lectura es algo simbólico, la idea es atraerte y una vez que estas envuelto en la lectura, proceden a venderte la cura al daño recibido, en este caso, el costo es muy superior. Para mi, el leerse las cartas del Tarot resulta una especie de ayuda para conocerte mejor, y la evaluación a la persona que me lee en ese momento implica el poder traducir lo que las cartas dicen. Si uno va a ver a una tarotista en busca de consejo, encontrará consejo, si vas en busca de respuestas, las respuestas saldrán de tí, si vas en busca de los números de la loteria, encontrarás una desilución. Yo creo que el Tarot te puede señalar acontecimientos, pasados, presentes y futuros, sin embargo el futuro depende netamente de las decisiones que tomes tú con respecto a las cartas. Para no caer en el engaño, les recomiendo tomar la lectura del Tarot como lo que es, un medio para conocerse mejor y para tomar decisiones. Tambien les aconsejo visitar a alguna tarotista por recomendación, de ser su primera vez, recuerde que usted está en capacidad de evaluar el servicio que le bríndan.


El otro motivo por el que las personas nos sentimos reacias a visitar alguna tarotista es el miedo al qué dirán, es algo parecido a visitar a un psicólogo. Por mi parte, creo que la decisión de visitar una tarotista es algo muy personal y debe ser tomada con seguridad. El ir a una consulta no debe de llevar consigo este recelo, y si finalmente decidió ir, sáquele provecho. Muchas personas se vuelven clientes frecuentes, y muchas otras no vuelven jamás; esto dependerá de la calidad de la consulta, y, al hablar de calidad no me refiero al costo de la consulta.


Actualmente, existen una infinidad de servicios y tambien una variedad de precios. ¿Cuál es el mejor?, eso es algo que cada uno debe de responder ya que es un tema bastante amplio y lo que para unos es bueno, para otros no siempre es igual. Sin embargo, como les dije, existen diferentes servicios y eso es bueno para el consumidor y para animarse a consultar las cartas, la decisión debe basarla en sus necesidades y posibilidades, existen las llamadas a celulares y teléfonos fijos, las lecturas por e-mail, las visitas en casa o a algún consultorio, los chats de lecturas de Tarot, etc, etc, etc.


La curiosidad es tambien un motivo de fuerza al momento de consultar por primera vez el Tarot, depende de cada quien que esa primera vez sea positiva o negativa. ¿Ustedes que opina?