miércoles, 14 de noviembre de 2007

Vigilando la Casa

Hace algunos años, mi amigo José, compañero del colegio y de innumerables juergas, pasó por lo que algunas personas llaman "encuentro con lo desconocido". Su hermana mayor, casada y con un hijo de 4 años le pidió que se quedara en su casa unos días ya que ella debía viajar a provincia para resolver unos asuntos.
Mi amigo José y su familia son de Huancayo en la sierra central del Perú, y vinieron a Lima para que él siguiera sus estudios secundarios en un colegio de la colonia japonesa, en donde estudiamos juntos.
Esta historia que me contó le pasó cuando ya habíamos terminado la secundaria y nos preparábamos para ingresar a la universidad.
Resulta que durante la semana que se quedó en casa de su hermana todo trascurrió con normalidad, hasta el último día en que despues de lavar su ropa y comer algo se quedó dormido, era temprano en realidad pero el estaba cansado. Mientras dormía placidamente, sintió que alguien le tocaba repetidas veces el hombro, abrió los ojos y delante de él se encontraba un niño de unos 10 años, reaccionó solo cuando este empezó a decirle "Javier está jugando en la pista".
José se sorprendió de que el niño que estaba viendo era real ya que hablaba, pero no lo podía creer ya que no lo conocía, las puertas de la casa estaban cerradas y no había forma de que alguien entrara. Parpadeó para recuperarse de la impresión y ya se disponía a preguntarle al pequeño que demonios hacía dentro de la casa de su hermana, cuando aquel niño salió corriendo de la habitación.
José temiendo que no solo fuera el niño quien había entrado en la casa, sino tambien algún delincuente, tomó un palo con el que dormía y salió tras el. Revisó en toda la casa y no encontró a nadie, revisó la puerta de la casa y estaba cerrada con llave, por ultimo revisó las ventanas y comprobó que tambien estaban cerradas.
Todos tenemos en nuestro grupo de amigos, a uno de ellos que se caracteriza por estar en todas las fiestas, ser el que más bebe, el que más come, pero el que menos quiere ayudar a pagar las cuentas. En mi grupo de amigos este es el gordo Beto.
José aún asustado con lo que acababa de pasarle y encontrandose solo se decidió por llamar a Beto invitandolo a tomarse unos tragos en casa de su hermana, éste tal y como esperaba José, aceptó de buenas a primeras la invitación y llegó a la casa en una hora.
Salieron juntos a comprar una botella de ron y una de coca cola para poder mezclar la bebida, aumentar el volumen del preparado y reducir los efectos del ron, claro está que José lo que más quería en ese momento era salir de aquella casa, por lo menos para distraerse y no volver solo.
la noche transcurría con normalidad mientras conversaban y bebían el licor, aunque José seguía inquieto, no aguantó más y en medio de la conversación le dijo al gordo:
José: Gordo ¿sabés por qué te dije para que vinieras?
Beto: Para tomarnos este ron pues!!!.
José: no gordo, lo que pasa es que me ha pasado algo esta noche.
Beto: ¿Qué cosa? ¿Te has peleado con tu enamorada?
José: No gordo...
Beto: ¿Entonces?
José: te voy a contar pero no te vayas a asustar...
Beto: ¿Qué ha pasado carajo?!!!!, cuenta de una vez!!!!
José le contó la historia y el gordo no le creyó en un principio, penso que le estaba tomando el pelo, pero cuando notó en la cara de José el miedo, se le heló la sangre y empezó a recriminarle, el gordo quería irse a su casa, pero José le pidió que se quedara, estuvieron un rato discutiendo y al final el gordo se quedó hasta la mañana siguiente. No hace falta decirles que no durmieron, solo se lo pasaron imaginando cosas y bebiendo, ninguno de los dos quería dormirse.
A eso del mediodía llegó la hermana de José con su sobrino, aún no terminaba de desempacar sus cosas cuando José, con el gordo Beto al lado, le empezó a contar a su hermana por lo ocurrido, esta se quedó intrigada con la historia y le pidió que le describiera al niño que había visto, José lo describió y solo en ese momento la cara de su hermana cambió, se puso nerviosa y fué hacia la cocina a beber un vaso con agua.
Ambos lo siguieron preguntandole qué pasaba, solo cuando su hermana se calmó un poco se dieron cuenta del por qué se había asustado tanto como ellos. Hacía una semana antes de que José viniera a cuidar la casa de su hermana, un niño que jugaba en la acera con su pelota, salió corriendo detras de esta hacia la pista, no vió el auto que venía y este no pudo frenar a tiempo, el pequeño niño murió en el acto.

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