
Mientras vivía en japón conocí mucha gente e hice muchas amistades una de ellas fué una pareja de esposos que me contó una historia que habían vivido en Lima, por supuesto ellos eran peruanos y radicaban en Japón al igual que yo por cuestiones de trabajo.
En uno de sus viajes a Lima para visitar a sus familiares, me cuentan que salieron a una discoteca con unos amigos, la pasaron bailando y bebiendo, pero sobretodo relajandose del estres acumulado de horas y horas de trabajo en una fábrica de computadoras, sumado a la rutina de un par de años de pasar del trabajo al departamento y del departamento al trabajo.
Ya entrada la noche, decidieron que era momento de volver a la casa de los padres del esposo, en donde se estaban hospedando, así que tomaron un taxi, aquí en el Perú es sencillo tomar uno, simplemente lo detienes y negocias con el taxista la tarifa de acuerdo a la distancia. La diversidad de vehículos que se utilizan para el servicio de taxi va desde pequeños autos Tico de la marca koreana Daewoo, hasta stations wagon de diferentes marcas japonesas, todo de acuerdo a la capacidad y comodidad que desee ofrecer su conductor, el cuál normalmente es una persona independiente propietaria del vehículo.
El taxi que tomaron era de estos ultimos, una station wagon, acordaron con el taxista el costo del servicio y se subieron al taxi, hasta aquí todo normal, sin embargo mientras recorrían las calles de Lima por la madrugada, la esposa se volteó y vió que en la parte del maletero había un niño durmiendo, esto la extraño y dandole unos suaves codazos a su esposo que iba distraído con la música que pasaban por la radio, le hizo señas para que volteara a ver, comprobando este que había un pequeño niño durmiendo ahí.
La esposa una mujer de 26 años bastante curiosa, no aguantó y le preguntó al taxista sobre aquel niño, a lo cual el taxista sin inmutarse, le respondió que era su pequeño hijo de 7 años. Esta respuesta no la tomó a bien la esposa que por dentro ya comenzaba a pensar en la falta de consideración del taxista para con su pequeño, si consideramos que el hombre se encontraba trabajando, eran casi las 4 de la mañana y era un día jueves, la esposa suponía que el pequeño debería ir al colegio al día siguiente, pero claro, si el padre no tenía reparos en hacerlo pasar la noche en el taxi ya se imaginaba que tal vez aquel pequeño no asistiría al colegio.
El esposo conocedor de la personalidad de su esposa se imaginaba qué debía de estar pasando por su cabeza y en cierto modo compartía la desaprobación de esta para con el taxista, así que volteó su cabeza para observar nuevamente al pequeño, sin embargo, el pequeño ya no se encontraba ahí, no había nadie en el maletero, le hizo una mueca a su esposa y esta volteó para ver lo que pasaba, pero, no estaba, el pequeño no estaba mas. La pareja le avisó al taxista que su pequeño de 7 años había desaparecido que ya no estaba más en el taxi, que se detuviera para ver si es que no se hubiera caído.
El taxista sin embargo simplemente suspiró y siguió manejando como si nada, a lo que la pareja casi reacciona para increparle su conducta cuando este comenzó a hablar antes de que estos comenzaran.
Les pidió disculpas y sonrió con lo que la pareja quedó desconcertada, ante lo cual el taxista comenzó con su explicación. Les explicó que aquel niño de 7 años era su hijo el cual en ese entonces tendría 22 años si es que no hubiera fallecido victima de cancer.
Resulta que el pequeño que ellos vieron era en realidad su alma, la cual acompañaba a su padre por las noches, no les había explicado esto antes para que no se asustaran, pensó que no se darian cuenta como tantos otros pasajeros a los que había llevado antes.
la pareja se quedó helada de la impresión, no atinaban a decir nada, tampoco dió tiempo para más ya que llegaron a su destino, pagaron al taxista y vieron como este se perdía por la madrugada limeña. Solo después de unos minutos de estar parados en la puerta de la casa reaccionaron, se miraron y entraron en la casa.
Ya en su dormitorio y a punto de dormir la esposa le dijo al esposo, tiene sentido, ¿qué cosa? preguntó el esposo, ¿no te diste cuenta? dijo ella, el taxista tendría sus 65 años, como es que iba a tener un hijo de 7 años!!!!!.
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