
En el Perú, me imagino que por su diversidad cultural y por la ventaja o desventaja de tener costa, sierra y selva, existen infinidad de historias y leyendas, algunas como en la sierra por ejemplo, buscan educar a sus pobladores y se convierten en una especie de fábulas con una enseñanza final. En la selva, sus habitantes creen en la naturaleza, y sus antepasados trataban de explicar con leyendas muchas de las cosas que no tenian sentido para ellos.
Muchas veces la profesión que uno desempeña puede ser tambien motor de diversas historias, choferes de buses o camiones que viajan de un lado a otro, pescadores que cuentan historias de ahogados, enfermeras que han visto cosas curiosas en sus guardias, en fín.
Esta es una historia que escuche cuando era más joven, circulaba por Lima y desconozco realmente su origen, sin embargo es bastante buena como para contarla en este blog.
Una noche cualquiera, un taxista hacía sus recorridos nocturnos por Lima en busca de pasajeros, iba dando vueltas por el cercado de Lima y no conseguía pasajeros, así que decidió enrumbar hacia Surquillo, tal vez por ahí alguien necesitaría de sus servicios y si no, podría detenerse a tomar un café en el Tobara.
Justo iba acercandose a la zona del cementerio de Surquillo cuando una mujer, joven, le hizo señas para que se detuviera, la mujer subió y le pidió que la llevara a una dirección en Miraflores. Era una noche fría, de esas noches de invierno con llovizna a la que tan acostumbrados estamos los limeños, la mujer parecía tener frío y no andaba muy abrigada, el taxista notó esto, además que era una mujer joven y atractiva así que se ofreció a darle su chaqueta para que se abrigara. la mujer accedió encantada y fueron conversando por el camino, entre otras cosas el taxista pudo saber que se llamaba Jessica y que tenía 24 años hasta que llegaron a la dirección señalada. la mujer bajó del taxi e iba a entregarle la chaqueta a lo que el taxista le pidió que se la quedara, que el pasaría al día siguiente a buscarla. La mujer aceptó y el hombre siguió con su camino, contento, pensando que había encontrado a la mujer de sus sueños.
Al día siguiente, después de descansar, el taxista fue en busca de aquella mujer, solo se detuvo a comprar unas flores para obsequiarselas, llegó a la dirección, tocó el timbre y salió una joven, no a la que había llevado la noche anterior, preguntó por jessica y la joven se quedó algo desconcertada, entonces el taxista le explicó que la había traído a casa la noche anterior y le había dejado su chaqueta para que se abrigara. La joven llamó entonces a su madre, a la que le explicó lo mismo.
La madre, algo sorprendida por la historia, solo atinó a explicarle que Jessica era su hija mayor y que había fallecido hacía un par de semanas. El taxista pensó en un principio que era una broma o que simplemente querían desacerse de él, ante esta situación la madre un poco más calmada invitó a pasar al taxista a su casa y se pusieron a conversar, le explicó que la habían enterrado en el cementerio de Surquillo y le mostró algunas fotos. El taxista reconoció al instante a Jessica y le pidió a la señora que lo llevara a ver la tumba.
la señora accedió y salieron hacia el cementerio, lo que encontraron colgado en el nicho en el que descansaba el cuerpo de Jessica era la chaqueta del taxista.
1 comentario:
de todas tus historias esta es la unica que habia escuchado antes, claro con una pequeña variación, el hombre la recoje de la puerta de una casa y la deja en la fachada del cementerio (lugar que el por lo entrada la noche no reconoció) y al dia siguiente cuando va a recoger su casaca la encuentra efectivamente colgada en la tumba de la srta. en cuestión.
Espeluznante no?? esta historia siempre me ha causado miedito!! la siento como super real.
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